Hoy, 28 de diciembre de 2005, el Ser Supremo, el mago de los negocios, el Midas de la Construcción...el insigne Florentino Pérez, ha tenido la amabilidad de invitarnos a mi hermano y a mí a visitar su nueva casa, la Ciudad del Real Madrid en Valdebebas.

A las 10 en punto de la mañana, estábamos en el Bernabéu unas 150 personas, para completar tres autobuses que nos llevarían a Valdebebas. Era bonito ver a los viejos socios tan ilusionados como sus nietos, familias completas presumiendo de madridismo, y hermanos con un enorme atractivo físico, un irresistible magnetismo personal y una inteligencia fuera de lo común con un mismo destino: el lugar de "trabajo diario" de los hombres más influyentes de España.
Este ambiente tan blanquillo me animó tanto, que a punto estuve de comenzar a entonar uno de aquellos solemnes himnos que solían acompañarme en mis viajes infantiles, modificado: "Qué buenos son los jefes del Madrid, que buenos son, que nos llevan de excursión". Afortunadamente para el resto del pasaje, y para la conservación de mi propia integridad física, en seguida me puse a hablar con mi hermano, y no llegué a entonar una nota.
Pero ahora es cuando empieza lo malo: al bajar del autobús nos esperaban dos azafatas, cortas de falda y de chorro de voz. Lo primero que nos enseñan es uno de los campos de entrenamiento, y su explicación, literalmente, fue: "Este es un campo de entrenamiento. Es mitad césped natural y la mitad césped artificial".
Increíble. Yo no podía soportar tanto comentario, tanta explicación, tanto lujo en los detalles, tanto tiempo divagando en los adjetivos; estas dos chiquitas, en este primer alarde de expresividad, dejaron a Saramago a la altura del betún en elbello arte de la descripción.
La siguiente parada fue la mejor: la sala de prensa del primer equipo. Nos meten a todos los visitantes en una sala, vacía, con sillas para los periodistas, de unos 150 metros cuadrados, con la famosa mesa de las ruedas de prensa, allí, a lo lejos, al fondo de la sala, vacía, limpia, sin nadie ni siquiera osando acercarse....y en ese momento....nació la inspiración:
en un rápido movimiento por la banda, me escapo hacía la mesa de rueda de prensa, con un hábil manejo del pulgar le paso la cámara a mi hermano, y me planto allí, delante de toda la gente, con un micrófono delante, y con la certeza de estar abriendo el camino de los pioneros. Entonces, en ese mágico momento, empiezan a saltar flashes de las cámaras de fotos (bueno, quizá fuese sólo de la mía, con mi hermano haciendo un pequeño 


reportaje: Nano sentado, Nano de pie...Nano dándole la mano a Nacho, como acogiéndole en su llegada al club...). Y en cuestión de segundos, todos los demás excursionistas, a hacer lo mismo. Creo que los psicólogos lo llaman el "efecto hormiguero". Pues bien, ahora yo he sido la reina de este hormiguero (tiembla, Leonor).
Pero desde este momento, el resto de la visita dejó de tener sentido. en ningún momento nos dieron una explicación superior a 30 segundos, sólo nos iban llevando de una sala a otra, donde nos apiñábamos todos, y luego a otra, y a otra.
Lo peor de todo es que ni siquiera nos enseñaron los vestuarios; ante lo que yo entendí como un fraude,hice un comentario en alto a la azafata, y ella sólo pudo decir que: "...es que el vestuario ya está personalizado...".
Habría sido cojonudo provocar una pequeña revuelta popular, una especie de encierro en la Ciudad Deportiva, exigiendo hablar con algún responsable para que nos enseñara el vestuario...cantando con las guitarras "del vestuario de Ronnie, no nos moverán...".
Pero las amables señoritas lo compensaron: nos enseñaron el vestuario cadete...que es como meterte en el vestuario del gimnasio del colegio...pero menos es nada. Además, me dejaron 5 minutillos con Robinho para explicarle cómo demonios hay que jugar; aquí podéis ver la foto en la que aparezco en mi clase magistral, y de "Bobinho" asimilando los conocimientos.
Una parte anecdótica de la excursión ha sido comprobar que mis esfuerzos

(seguramente pequeños comparados con los de mis compañeros en Riversa) en la redacción del proyecto, y en la preparación de la oferta, dieron resultado: suena tonto, pero me he sentido muy orgulloso de ver máquinas TORO, y turbinas de riego en los campos de entrenamiento.
Algo positivo que podemos sacar de la visita es que, por fin, hemos descubierto a "los fantasmas" del Madrid. El equipo de edición de este blog ya se ha puesto en contacto con Iker Jiménez para que examine detenidamente la foto que aparece abajo: atención a la expresión del personaje que aparece detrás del famoso actor porno "Pancho CalibreAncho". Sobrenatural, como la dotación del citado actor.

En definitiva, si pudiera dar un pequeño consejillo a mi tío Florentino, le diría que contratara azafatas con la falda igual de corta, pero la lengua más larga, que al final de la excursión nos inviten a un caldito calentito, que permitan visitar los vestuarios...y que de una vez por todas se dé cuenta de que haría mucho más dinero vendiendo calendarios con fotos de las mujeres de los futbolistas que con las camisetas de los jugadores. Puro marketing...bueno, "puro" lo que se dice "puro"...